En una época hubo uno, es verdad, por supuesto que no funciono como todo en esta mugre, la gente no iba. La gente no respondía, pero si se tomaban un colectivo latoso, se comían un viaje larguísimo e insoportable, y se iban a otros cines. Lo de siempre.
Esta creo es la principal causa por la que a ningún empresario le dan ganas de poner uno acá.
Entonces nosotros, resignados resignamos junto con la idea de ver una película en una butaca cómoda y en pantalla plana y gigante, la costumbre hermosa de comer pororó.
Es doloroso, lo sabemos, es una porquería inconcebible, pero en esta ciudad solo es un detalle menor que no inquieta a nadie, que no le pica a nuestros conciudadanos despreocupados e infelices, ciudad de mediocres aburridos. Pero a nosotros si, a los enamorados de las pequeñas cosas, nos rompe el corazón.
Emprenderíamos una cruzada pro-cine, y sumando seriamos: dos. Esta ciudad se muere.
2 comentarios:
Se los ve indignados a los escritores acá , debe ser grave el asunto en su ciudad . Como sea , aporto a la causa . Sigan posteando y abriéndonos los ojos , amigos .
Paul
me pase por el blog!
estaria bueno leerlo mientras escuchas un tema de radiohead :P
no que se yo tiene cosas copadas, si queres agregame al msn y hablamos ando con un proyecto entre manos que te puede interesar!
nacho_ambort@hotmail.com
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